← Back to portfolio

Volar

Tenía 7 u 8 años, no recuerdo muy bien, pero sé que me encantaba salir al patio de mi casa y mirar al cielo.

Me emocionaba particularmente cuando pasaban aviones volando bien alto. Esto sucedía a menudo. Nunca viví cerca de ningún aeropuerto y recuerdo que mi mamá decía que por ahí, tal vez, pasaba una ruta aérea y, por eso, los veíamos tan seguido. No sé, creo que la razón era lo que menos me importaba…

Sentía una enorme curiosidad por el destino de esos aviones, por los pasajeros.

¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿A qué lugar irán?

Eran tan solo unos segundos, pero mis ojos no podían dejar de mirarlos. Quería estar ahí, quería subirme y volar. No sabía muy bien a dónde, pero quería que fuera a un lugar lejano, distinto, donde pudiera aprender.

Esa sensación la guardo en mí, no se ha ido. Cada vez que levanto la cabeza y veo un avión me genera esa misma curiosidad y esas ganas de aventurarme hacia algo totalmente desconocido.

Subscribe to get sent a digest of new articles by Rocío Camila Sirimarco

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.